2o.CRECE MI APETITO POR LAS ZORRAS VIEJAS. VOY AL MOTEL CON DEGUSTADORA DE SUPERMERCADO

 Siguiendo con el relato de mi experiencia con una zorra vieja de sesenta y tantos años, la señora Rogelia o Yeya conocida en su lugar de trabajo, un supermercado; me la llevé fácilmente al motel después de invitarla a tomar un café y unos tragos, inició con una mamada bastante suave y lenta que realmente disfruté.

Yo creo que tenía sumo cuidado para que no se le desprendiera su placa dental, y así la tuve durante algunos minutos, quizás 20, en varias posiciones, yo acostado,  luego ella acostada y yo encima y también con la cabeza colgada en el borde de la cama, solo que me dijo que así no le agradaba, entonces le dije que estaba bien, pero que le iba a tomar unas fotos y unos clips de video para mi recuerdo.

Primero obviamente no aceptó, pero después de insistirle dos veces más y con un billete en la mano, accedió , así que procedí a tomarle algunas fotos. Al tiempo que me lo mamaba yo le decía que no dejara de coger, que aún lo hacía muy bien y que estaba apetecible todavía, que siguiera sumando vergas en su historial, le pedí que me dijera cuantos hombres han habido en su vida, pero no quiso decirme el número, solo me dijo que no le alcanzaban los dedos de los pies ni manos de ella junto a los míos para contarlos.

Le agradaba todo lo que decía , lo sentía en su manera de reírse al momento de estar mamando, ya no pude soportar y aventé mi primera descarga de leche en su cara. Pasando unos minutos y después de platicar de cualquier cosa sin importancia,  comencé a meterle dos dedos del pie en su panocha muy peluda, al tiempo que que me ella hacía un footjob a mi verga.

Usualmente prefiero las panochas bien depiladas, pero esta así me encantó , frondosa y con ya algunas canas, sentir y escuchar  el roce de sus bellos en mis pies al tiempo que sentí sus viejos pies en mi verga, hizo que se me pusiera firme y llena de venas pequeñas, como pocas veces he visto mi chorizo.

Metía 3 dedos de mi pie mientras yo quería que de ella saliera el decir que era una zorra que a pesar de su edad y su gran recorrido en verga, aún deseaba probar otras más, así que comencé a meterle el pie lo más rápido y profundo que pude, ella jadeando me decía que sí era una puta, por eso estaba aquí en este momento conmigo, porque era mi turno de ponerla en su lugar, así como los demás la habían ya puesto.

Le pregunté que cual era su lugar, me contesta que acostada en un colchón que no es el de ella, con la carne de un casi desconocido dentro de ella con sus piernas bien abiertas para recibir y probar el sabor de esa leche. La golfa veterana ya sabía cómo me gustaba que me hablara, y eso bastó para  ponerme la verga llena de venas y lista para sentir esa panocha ya reciclada.

Mi verga corta es afortunada de estar dentro de varios tipos, estilos y formas de panochas, y esta vez le tocaba probar una de las más añejas y usadas en las que ha estado. Fué tal mi excitación que casi de inmediato y aún sin entrar soltó un pequeño chorro de leche, pero eso hizo que mi verga se viniera abajo.

Así que tuve que pedirle que de nuevo me estimulara con las manos mientras me seguía contando de sus hombres, y vaya que sí tuvo muchos. En menos de 2 minutos de nuevo ya estaba listo para meterla, así que sin perder más tiempo y sin protección alguna, la empecé a clavar y así estuve durante una media hora tal vez o más,  en varias posiciones, me encantó escucharla gemir con su voz de anciana, hasta el punto que mi verga se arqueó hasta arriba de tan parada que la tenía.

El problema fué que ahora ya no podía yo terminar, así que la clavé lo más rápido que pude y lo más duro que me permitía mi fuerza, y de plano soltó gritos entre placer y dolor la perra,quería yo ya tirarle la leche pero simplemente no podía salir, hasta que le pedí que me hablara sucio, que se denigrara,  y solo así solté 4 o 5 chorros con mucha presión dentro de su panocha.

Escuchándola decir que lo zorra que ha sido en la vida y que quiere seguir cogiendo hasta que le quede un boquete en lugar de vagina, terminando una faena muy rica para mí y seguramente también para la perra.

Espero no pescar una infección por meter mi verga en una caverna que ha sido depósito de leche de incontables hombres.

La primera foto es de otra faena, que espero pronto relatarles, ya que estuvo mucho más extrema.




























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