A esta zorra, simplemente le dije que quería trabarla, sin más ni más, y así de simple me dijo que dijo que de por sí andaba mal con su marido, y que seguramente no le importaría ni notaría si otro hombre usaba sus hoyos. Así que sin más preámbulos, me llevé al motel a Juana, una zorra que vende verduras en el mercado; es una empleada de una verduleria , juntada y con 3 hijos, el último de 9 meses de edad. Si no fuera porque dejó de dar pecho desde que su hijo tenía 6 meses de edad, se me hubiera ocurrido un sin fín de diversión con sus tetas llenas de leche. Pero eso sí, su marido la vigila las 24 horas del día, le marca a cada momento; es muy celoso y seguramente sabe de la fichita de esposa que tiene. Supuestamente ella, así como todas las zorras , estaba indecisa y muy apenada, ya que según no acostumbra a ser infiel, pero al minuto de mamar verga uno se da cuenta de que es una gran pirija, que seguramente ha tenido ya en la boca , vergas de todos colores y sabores. No t...