DOÑA JUANA; LA DE LOS BAÑOS PÚBLICOS PT. 2
Recuerda que si quieres conocer a doña Juana sin censura del rostro, debes comentar mi relato y mandarme correo a cazadordeperrasputas@gmail.com
Continuando con mi experiencia con la señora del aseo de los baños públicos, finalmente la tenía acostada en la cama de un motelucho barato, el más próximo al bar donde estábamos tomando, parece que ya se le había bajado el alcohol en ese lapso que fué a hacer sus mandados, así que le dí una bebida de sabor alcohólica, esperando a que aflojara su pudor y subiera su calentura.
Ella me platicaba cosas de su vida, que sinceramente no prestaba mucha atención, solo esperaba el momento indicado para desenvainar mi riata y metérsela en el orificio donde pudiera y se dejara, mientras me saboreaba sobretodo su culo grande , aguado y con celulitis; deseándolo mamar, lamer y lengüetear, para después rozarlo con mi verga dura, tallarlo.
En eso, se levantó de la cama para ir al baño, me encantó escuchar el ruido de su chorro de orina saliendo por su panocha, y al salir , directamente se recostó boca arriba en el colchón. Eso era su carta de presentación para ser mi zorra, asi que rápidamente coloqué una de mis minicámaras espía en el buró, y mientras estuvo acostada aproveché a tomar unas cuantas fotos de su culo.
Carne magra con mucha grasa para mi disfrute, por lo que procedí a amasar esas nalgas que estaban hechas para dar placer a los hombres, y que en esta ocasión me tocaba disfrutar
Seguramente ya varios, una lista de hombres habían estado en mi misma situación con ella, dada la relativa facilidad que me costó tenerla ahí y apunto de clavarla. Al ver tremendo fundillo me importó poco o nada usar preservativo, así que comencé a quitarle la ropa sin oposición algunay bajo esa misma posición, boca abajo, y ya con la verga como piedra , se la coloque en la entrada de su vagina que ya estaba pegajosa y húmeda, y empecé a frotarla, logrando introducir la mitad de la cabeza de la verga.
Entre sus jadeos y arqueos de querer tenerla ya adentro, decidí sacarla y frotar su ano mientras apretaba con las manos sus jugosas nalgas, y en solo un minuto era tal mi excitación que solté un pequeño chorro de leche en su culo, por lo que tuve que parar y hacer una pausa.
De manera abrupta introduje 3 dedos, que entraron como cuchillo en mantequilla, para después de un instante introducir uno más. Tras sentir mis 4 dedos, ya estab pujando, jadeando y diciendo cosas que no entendía muy bien, porque estaba con la almohada en su cara, mordiéndola.
Solo se dejaba usar, estaba muy pasiva, seguramente estaba acostumbrada a recibir indicaciones en la cama, o de plano se le volvió a subir mucho el alcohol.
Como sea,seguí metiendo mi carne dentro de esta perra, prácticamente desconocida, cada vez sentía su pucha más caliente y pegajosa, y mi verga más tiesa, hasta el instante que me llegaba a doler ricamente , porque quería ponerse más tiesa aún, pero había llegado al tope, a su límite.
Cuando siento mi verga así, suelo soltar mucha leche y en disparos fuertes, así que por momentos tenia que cerrar los ojos o mirar hacia otro lado, para evitar terminar, ya que quería seguir degustando a esta zorra.
Comenzó a apretar su vagina , fuertemente rodeando mi verga, y lanzó un jadeo fuerte, se estaba viniendo; esperé a que terminara y le indiqué que ahora era su turno de acabarme con la boca, y me acomodé para ver cómo hacía su trabajo. Abrí las cortinas para mayor claridad y poder apreciar su mamada, que realmente fué muy buena.
Después de varios minutos, le dije que quería que mi leche terminara en su estómago, al sacar un billete y ponerlo en el colchón, no tardó mucho en cambiar el no por un sí. Así que la sostuve con ambas manos, empujé su cabeza hacia mí verga y no dejé que la retirara durante 1 minuto, en ese minuto bajo mis indicaciones, tuvo toda la verga dentro, podía sentir el fondo de su garganta y sus arqueos al sentir náuseas, y al mismo tiempo sus lengueteos en el tallo de mi verga y parte de mis huevos.












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