DOÑA JUANA; LA DE LOS BAÑOS PÚBLICOS
. Continuando en la búsqueda de nuevas perras , ya sea para hacerla mi puta formal o ya sea una puta deshechable para usar una vez y tirar, me topé con la señora Juana , la cual trabaja haciendo el aseo y administrando unos sanitarios públicos en el centro de la ciudad.
La señora cumplió fácilmente mis requisitos, y me bastó unos segundos para identificarla como carne para el placer. Está a punto de cumplir los cincuenta años, mide como 1.55 mts , cara de zorra, tetas colgadas y medianas, con sobrepeso, caderona, piernas gruesas , y claro nalgas jugosas y gordas.
Platicando 5 minutos con ella , aprovechando que no había nadie más, mostró soltura y coquetería, así como apertura para hablar de cualquier tema, así que pronto tiré mi anzuelo.
Al saber que era separada y actualmente sin relación formal, aproveché a invitarla a "consentirla " por una tarde, sin más con una amplia sonrisa aceptó, preguntándome si estaba seguro en lo que decía.
A los dos días, ya estábamos comiendo juntos unos tacos, hablando de cosas sin importancia, nos pasamos a una pequeña centina, pero no fué hasta la 3ra cerveza que yo tomé, que se animó a beber una, ya que menciona que no está acostumbrada al alcohol.
Lo cual quedo en evidencia , ya que con solo dos cervezas ya había mucho acercamiento y contacto físico de ella hacia mí, es decir que se le calentó la panocha.
En ese momento le di unos pequeños besos en el cuello al tiempo que le sobaba las piernas y levemente sentí su raja, ya que traía puesto un mallón de licra; yo solo sentía su jadeo en mi oído. Ahí fue donde le propuse ir a un lugar privado.
Lamentablemente dijo que tenía que hacer unos pagos urgentes de teléfono y luz, y ahí es donde ofrecí darle el dinero para esto, pero que la esperaba a dos cuadras en el motel.
El alcohol y la emoción del apoyo económico hizo que no se resistiera a la simple propuesta, asi que quedamos de encontrarnos en una hora en el lugar acordado.
Llegó el momento , y yo estando al pendiente a una calle la ví llegar, pero la hice esperar cinco minutos, ya que me excito al ver a las perras afuera del lugar donde las degustaré, mientras se ponen incómodas con la gente que pasa y las puede reconocer. Si actúan de manera sínica como si nos les importara que las vean me excita aún más
Cuando la ví ya desesperada me acerqué, y entramos al motel, no sin antes tolerar su reclamo, pero ya adentro sabía que me desquitaría y de sobra.
Mi otra afición es evidenciar los encuentros, ya sea con mi spy cam o con el celular si acceden a grabarlas.
A veces una que otra foto 'olvido' editarla para censurarla.
Continúa en parte 2, si quieren ver las fotos sin censura del rostro y conocerlas al cien, comenta mi entrada y mándame correo, les comparto el rostro de las perras, tal vez las conozcan.






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